viernes, 18 de noviembre de 2011

El castillo de Lindabridis —fiesta montada en palacio para Carnestolendas, probablemente
en 1661  (ed. Torres, 67)— permite constatar la permanencia en el teatro calderoniano del tema
caballeresco, que es ya una fuente de inspiración  desde su  primera etapa y  que durará hasta el
final de la carrera dramática del autor. Considérense en este sentido La puente de Mantible, de
antes de 1630 (Shergold y Varey, 1961, 284), o El jardín de Falerina, compuesta primeramente
en  colaboración  con  otros dos ingenios (Bacalski) y  posteriormente como  zarzuela en  dos
jornadas (Stein, 113-119), así como Hado y divisa de Leonido y Marfisa, la última de todas las
comedias del autor, montada en 1680 (Shergold y Varey, 1982).


Puedes descargarla aquí:
http://www.crocko.com/AC7592DBCEA94E44B16741833975361A/El castillo de Lindabridis.pdf

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