El castillo de Lindabridis —fiesta montada en palacio para Carnestolendas, probablemente
en 1661 (ed. Torres, 67)— permite constatar la permanencia en el teatro calderoniano del tema
caballeresco, que es ya una fuente de inspiración desde su primera etapa y que durará hasta el
final de la carrera dramática del autor. Considérense en este sentido La puente de Mantible, de
antes de 1630 (Shergold y Varey, 1961, 284), o El jardín de Falerina, compuesta primeramente
en colaboración con otros dos ingenios (Bacalski) y posteriormente como zarzuela en dos
jornadas (Stein, 113-119), así como Hado y divisa de Leonido y Marfisa, la última de todas las
comedias del autor, montada en 1680 (Shergold y Varey, 1982).
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http://www.crocko.com/AC7592DBCEA94E44B16741833975361A/El castillo de Lindabridis.pdf
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